Galletas

Galletas y su decoración… en fase experimental

Si, ya se que ha pasado casi un mes y no he publicado nada nuevo… El nuevo aprendizaje de las galletas y algún que otro proyecto intermedio, se han llevado todo el tiempo. Pero aquí estoy, dispuesta a continuar con este blog/diario de mis progresos y penurias reposteras.

En estos últimos días he probado varias maneras de preparar la glasa real para la cobertura de las galletas y también he empezado ha experimentar con la pintura sobre la misma con diferentes tipos de colorante, para poder dar información de primera mano sobre diferentes opciones.

Y, por fin,  he tenido la oportunidad de dar fe sobre las maravillas del rodillo Joseph…

Una herramienta imprescindible, sin duda. Yo incluso lo he usado para estirar fondant. Aunque en la foto no se ve bien, también he adquirido  dos tapetes de silicona trasparentes, pensados para las coberturas de fondant, pero que también me fueron útiles en el estirado de la masa de galleta.

Pero hablemos ahora de la glasa… He probado diferentes modos de prepararla y estas son mis conclusiones, lógicamente, a nivel personal.

Veamos diferentes recetas para la glasa “madre”, apartir de esta se obtendrá la de perfilado (piping icing) y la de relleno (flood icing), añadiendo agua en poca cantidad, hasta conseguir la consistencia adecuada.

Receta clásica con huevos al natural

La cantidad es proporcional, es decir, por cada dos claras, aproximadamente 200 gr de azúcar.

  • 2 claras de huevo grandes
  • 200 gr de azúcar glas
  • media cucharadita de limón

Y aquí empieza la juerga, hay quien el lugar de limón, usa cremor tártaro (ayuda a que la clara monte mas fácilmente y que no se baje, gracias al ácido que incorpora, igual que pasa con el limón) o quien no usa nada y se limita a usar las claras y el azúcar. También quien le añade algún aroma o saborizante. Yo la he hecho tal cual, y el resultado a sido excelente en cuanto al uso de la misma.

Para prepararla, se baten las claras, le añadimos el cremor o el limón, si vamos a usarlo, y el azúcar glas de manera progresiva hasta que la mezcla no se desprenda del batidor. Una vez llegamos a este punto, llega la parte de encontrar la consistencia con la que nos encontremos cómodos al trabajar. Para medir, esto haremos una pequeña muesca con una cucharilla a la glasa y contaremos los segundos que pasan hasta que la muesca desaparece, es decir que se expande y vuelve a su lugar. La de contorno suele estar en unos 20 segundos y la de inundado en 10 o 12.

En mi caso, esta es una de las recetas que mejor resultado me ha dado, junto con la que pondré al final. Fijaros que he puesto en el título “huevos al natural”, por que también lo he probado con claras esterilizadas, de esas que vienen embotelladas que venden en el super, y a mí, no me ha quedado igual.

Y eso, es un problema, pues por regla general, me da mucha mas tranquilidad no usar huevos frescos en cosas que no pasan por el horno.

Así que pasemos a la siguiente receta, o mejor al siguiente método

Con preparado para Royal Icing en polvo

  • 500 gr de preparado, en este caso,de la marca Tate Lyle.
  • 60 ml de agua

Mas fácil no puede ser, se tamiza el preparado, se añade el agua, y lo batimos con el accesorio de pala.. peeero… no sé… aunque sabe bien, la textura no termino de gustarme y me constó llegar a la consistencia de relleno.

Y la última y para mi, la mejor

Vista en la página Con algodón y azúcar, y aunque las hay similares, me gusta como se explica esta chica.

Receta con Merengue en polvo

  • 12 cucharaditas de merengue en polvo (yo usé wilton)
  • 140 ml de agua (preferiblemente mineral)
  • 1 kg de azúcar glas (o Icing sugar)

Esta receta es para una cantidad grande de glasa, podéis obviamente dividirla, para hacer menos.

Ponemos en el bol de la batidora el azúcar glas, las cucharaditas de merengue en polvo y lo batimos a velocidad baja con el accesorio de pala durante unos segundos para que  se mezcle bien, sin dejar de batir le añadimos el agua y lo batimos durante 7 o 8 minutos.

A partir de aquí, buscamos la consistencia añadiendo agua, con cuidado a la mezcla. En el caso de que nos excedamos y quede muy líquida, lo rectificamos añadiendo un poco de azúcar glas.

Como ya os he comentado esta es la receta que mejor resultado me ha dado y con la que con mayor facilidad he logrado el punto de relleno, pero ya veis que hay recetas para todos los gustos, incluso existe una marca, Renshaw, que la vende en tarro (esta aun no la he probado), lista para usar, solo añadiendo el agua para buscar la consistencia.

Ahora solo os queda encontrar vuestra glasa ideal  y como siempre, practicar, practicar y practicar…

En próximas entradas veremos, como teñirla, la aplicación de la glasa sobre las galletas, y os presentaré a mi nuevo aliado, el deshidratador.

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